Los frigoríficos se clasifican según su tecnología, los que existen en el mercado son:
Además de por su tecnología, en la actualidad, se clasifican los frigoríficos en panelables, empotrables o de colocación independiente en la cocina.
Para este tipo de electrodomésticos además de existir las clases de la A a la G se han aprobado dos nuevas clases energéticas aún más eficientes que las anteriores, son la clase A+ que abarca a todos aquellos aparatos que tienen un consumo inferior al 42% del consumo medio de un aparato equivalente y la clase A++ con un consumo inferior al 30%.
Procura comprar frigoríficos con clase energética A+ ó A++ ya que ahorrarás energía y además reducirás tu factura.
Es muy importante la elección un frigorífico que se adapte a las necesidades reales, es decir, que el tamaño y las prestaciones del mismo sean las adecuadas. Además existen en el mercado modelos de frigoríficos llamados “no-frost”, que realizan una circulación de aire continua para evitar la formación de hielo y escarcha.
El consumo del frigorífico depende de sus características: capacidad, número de compresores, sistemas de descongelación, disposición…, y de la eficiencia energética del aparato.
El consumo medio de un frigorífico combi con una capacidad de 320 litros útiles con clasificación energética D es de 594.95 kWh/año, mientras que un frigorífico de las mismas características con la máxima eficiencia, calificación energética A++, puede llegar a consumir tan sólo 197.1 kWh/año, ahorrando hasta un 70% de energía con respecto al primero.
Los consejos para lograr un buen uso del frigorífico son muy sencillos y te permitirán ahorrar en la factura de electricidad de su hogar.
Atendiendo a su disposición existen:
Al igual que para los frigoríficos, además de existir las clases de la A a la G, se han aprobado dos nuevas clases energéticas aún más eficientes que las anteriores, son la clase A+ que abarca a todos aquellos aparatos que tienen un consumo inferior al 42% del consumo medio de un aparato equivalente y la clase A++ con un consumo inferior al 30%.
Procura comprar congeladores de clase energética A+ o A++, y recuerda que debes elegir el tamaño del congelador de acuerdo a las necesidades de tu hogar.
Te facilitamos los siguientes consejos para un buen uso del congelador:
Las lavadoras se pueden clasificar en función de diversas características:
Existen en el mercado las lavadoras bitérmicas que constan de dos tomas de agua independientes para el agua fría y el agua caliente. En estas lavadoras se toma el agua caliente del circuito de producción de agua caliente de la casa. Las lavadoras convencionales calientan el agua con resistencias, un sistema muy ineficiente, por lo que en casas que disponen de toma bitérmica y un sistema de agua caliente eficiente, como una caldera de condensación, el uso de este sistema ahorra energía y tiempo de lavado. También hay lavadoras con sonda de agua, que mide la suciedad del agua de lavado, y la cambia sólo cuando es necesario.
La clasificación de las lavadoras atiende al etiquetado energético general, desde la letra A hasta la G. En la etiqueta energética aparecen diferentes especificaciones como: la eficacia de lavado, la eficacia de centrifugado, el consumo de agua y el consumo de energía por ciclo de lavado.
A la hora de comprar una lavadora, debes fijarte en su clase energética. Compra lavadoras de clase A, con eficacia de lavado y de centrifugado de clase A.
Adquiere lavadoras que posean diferentes ciclos de lavado, sobre todo ciclos de lavado cortos y económicos. También es importante que tenga la posibilidad de elegir la temperatura de lavado, para el ahorro de energía.
Cuando compres una lavadora fíjate en la ubicación del filtro y la facilidad de acceso al mismo, para mantenerlo siempre limpio.
El consumo de la lavadora depende de las características de funcionamiento: temperatura, ciclo de lavado, revoluciones, carga...
El consumo energético de una lavadora media de clase energética A es de 250.8 kWh/año, y el consumo energético de una clase G es de 570 kWh/año; si cambias la lavadora de clase G por una de clase A ahorrarás a lo largo de la vida útil del aparato alrededor de 450 €.
Te facilitamos los siguientes consejos para un uso eficiente de tu lavadora:
Las secadoras se pueden clasificar de diferentes formas:
Además de las secadoras eléctricas, existen secadoras a gas, más eficientes que las primeras.
Las secadoras atienden al etiquetado energético convencional, desde la letra A hasta la G.
En la etiqueta energética se indica la capacidad del aparato, el consumo de energía por ciclo, y además se especifica el tipo de secado, si es por extracción o por condensación.
Las secadoras funcionan manteniendo la ropa flotando en el interior de un tambor giratorio, haciendo pasar aire caliente a través de ella, con lo cual se consigue evaporar el agua contenida en la ropa. Este aire, después de pasar por la ropa, pasa por un filtro que atrapa las pelusas que se desprenden de la ropa durante el secado. Al término del ciclo de secado, la ropa se enfría por un período corto haciendo circular aire frío.
Si puedes elegir, compra secadoras a gas, las más eficientes. Si es eléctrica que sea de clase energética A y de condensación.
El consumo energético de una secadora media de clase D es de 304 kWh/año. Si la comparamos con el mismo tipo de secadora y uso, pero clase energética A, el consumo es de 167 kWh/año; ahorra casi el 50% de energía que consume el aparato. Se ahorran unos 190€ a lo largo de la vida útil del electrodoméstico si se cambia una secadora de clase D por una A.
Debes ser eficiente al utilizar la secadora, por eso te facilitamos los siguientes consejos de uso:
Un buen mantenimiento de tu secadora aumentará su vida útil.
La lavadora- secadora combina dos funciones en un electrodoméstico. El comportamiento como lavadora es normal, con las mismas mejoras tecnológicas y los mismos consejos para su uso y mantenimiento que una lavadora convencional.
Como secadora, utiliza la condensación. En una lavadora-secadora no se puede secar la misma cantidad de ropa que se lava, siendo su capacidad de secado, generalmente entre 2 kg y 3 kg inferior a su capacidad de lavado.
La etiqueta energética de este electrodoméstico combina las especificaciones de los dos electrodomésticos.
Los lavavajillas con tecnología más eficiente hoy en día son los de clase energética A. Además de la etiqueta hay que tener en cuenta que el lavavajillas permita seleccionar ciclos llamados económicos/ecológicos, es decir, que permitan seleccionar temperatura del agua bajas y tiempos cortos.
También existen en el mercado los lavavajillas bitérmicos. Tienen dos tomas independientes de agua, una para el agua caliente y otra para el agua fría. El agua caliente se toma del circuito de agua caliente sanitaria, ahorrando energía y tiempo de lavado. Este sistema permite el ahorro de energía siempre y cuando la producción de agua caliente sea eficiente, como con una caldera de condensación o de baja temperatura, ya que los lavavajillas convencionales calientan el agua con resistencias.
La etiqueta energética de un lavavajillas va desde la letra A a la letra G, y tiene en cuenta la eficacia de lavado, la eficacia de secado, el consumo de agua por ciclo y el consumo de energía por ciclo de lavado.
Compra un lavavajillas de clase energética A, te ayudará a ahorrar dinero y contribuirá al ahorro de energía.
A la hora de comprar un lavavajillas ten presente la capacidad de lavado que necesitas. Si normalmente tienes pocos platos que lavar, difícilmente podrás utilizar una máquina grande a plena carga y por tanto, nunca estarás trabajando con el lavavajillas a pleno rendimiento.
Busca el modelo que te proporcione más opciones de lavado y, que sobre todo, incluya la del ciclo frío y ciclo económico.
Se calcula que una familia de cuatro personas puede ahorrar con el uso del lavavajillas doscientas horas anuales de las trescientas que son necesarias para la limpieza de la vajilla. Además de ahorrar energía y agua.
El lavavajillas consume agua y electricidad durante el ciclo. El consumo de cada uno de estos elementos depende de la capacidad del aparato y del programa de funcionamiento con el cual se programe. El consumo de un lavavajillas medio de clase energética E es de 420 kWh/año, si cambiamos este aparato por uno más eficiente, de clase A, con un consumo energético de 254.4 kWh/año, ahorramos alrededor de 230 € a lo largo de la vida útil del aparato, que suele ser de 10 años.
Para un uso eficiente de tu lavavajillas, aplica las siguientes recomendaciones:
Los hornos pueden ser a gas o eléctricos, los hornos a gas son más eficientes que los eléctricos, aunque estos últimos son los más comunes, el 89% en los hogares españoles.
Los hornos eléctricos poseen la etiqueta energética, desde la letra A, la más eficiente, hasta la G.
En la etiqueta energética de un horno se distinguen 3 tipos de tamaños: pequeño, mediano y grande, dependiendo del volumen útil del horno. En el horno eléctrico la clase de eficiencia se otorga por consumo específico, no por comparación con otros hornos. La referencia de consumo es la media del consumo en kWh con carga normal y corresponde a las clases C - D:
Si es posible, elige un horno a gas, más eficiente que uno eléctrico. Pero si no es así, compra un horno eléctrico de clase energética A.
A modo de ejemplo si compras un horno pequeño de clase energética A, su consumo es 0.60 kWh por uso frente al consumo de un horno eléctrico de 15 años (clase E o F) que es de 1.40 kWh por uso. Las familias españolas usan el horno, de media, una vez por semana, por lo que al año, se ahorrarían con este cambio 85 kWh.
Te facilitamos los siguientes consejos para un buen uso de tu cocina:
Mantén limpias las paredes del horno, evitarás aumentar el consumo energético para calentarlo.
Las cocinas se clasifican principalmente en función de la energía utilizada: pueden ser a gas o eléctricas. Las cocinas a gas son más eficientes que las eléctricas, aunque éstas últimas sean las más comunes.
Las cocinas eléctricas pueden ser:
Las cocinas no atienden a ningún tipo de etiquetado energético por lo que a la hora de elegir tu cocina, se debe buscar el sistema más eficiente, cocina de gas o vitrocerámica de inducción.
Antes de adquirir una cocina debes tener claro el sistema que deseas instalar: eléctrico o a gas, siendo éste último el más eficiente.
Si vas a comprar una cocina eléctrica procura que sea de inducción, son más caras que las vitrocerámicas convencionales pero su consumo energético es menor. Además el tiempo de cocción que requieren es un 40% menor.
El consumo de la cocina depende de los hábitos de consumo de la familia.
Para el mismo consumo, las cocinas a gas son las más eficientes y rápidas. Las vitrocerámicas de inducción serían menos eficientes que las de gas, aunque las más eficientes dentro de los sistemas eléctricos. Le seguirían las vitrocerámicas convencionales con consumos y tiempos de cocción mucho más altos y por último las cocinas de resistencias, las más ineficientes.
Te facilitamos los siguientes consejos para un buen uso de tu cocina:
Un buen mantenimiento de tu cocina aumentará su vida útil.
Si apagas tu televisor con el botón de apagado, y no con el mando (“stand-by”), evitarás la emisión de 53 kg de CO2 a la atmósfera al año.
¿Sabías que la sustitución de un frigorífico de clase F ó G por uno de clase A+ ó A++, evitaría la emisión de 450 kg de CO2 al año?
Reduce el consumo de tu lavadora utilizando agua fría (30ºC). El 80% de la energía que consume se utiliza en calentar el agua de lavado.
¿Sabías que si sustituyes todas las lámparas incandescentes de tu casa por lámparas de bajo consumo, evitarías la emisión de 7 toneladas de CO2, que equivalen a lo que absorberían 70 árboles?