Aparentemente todos los electrodomésticos son iguales, y muchas veces la diferencia de precios entre marcas y modelos no responde a ninguna razón clara. Sin embargo, la etiqueta energética nos puede ayudar a conocer la eficiencia energética de los electrodomésticos de una forma sencilla y que permite compararlos.
El etiquetado energético de los electrodomésticos pretende mostrar al consumidor la diferencia entre los consumos de dos aparatos electrodomésticos de similares prestaciones. Una vez que hayamos identificado dos aparatos similares: dos frigoríficos de dos puertas, con la misma capacidad en el refrigerador y el congelador podremos compararlos según su etiqueta y su consumo energético anual.
Los aparatos que están obligados a mostrar la etiqueta de calificación energética son:
La información que proporciona la etiqueta energética varía en función del aparato, en todos se muestra la clase energética pero además se dan datos específicos: consumos eléctricos, anuales, por ciclo, consumo de agua, nivel de ruido en operación, eficacia de lavado, etc.

La etiqueta energética clasifica los electrodomésticos mediante la asignación de letras y colores. Existe una lista de 7 letras y 7 colores que van desde la A hasta la G, y del verde hasta el rojo, siendo la letra A y el color verde indicativos de un electrodoméstico de máxima eficiencia y la G y el color rojo el de menor eficiencia.
Frigoríficos, congeladores y combis también disponen de etiquetado, pero en su caso existen además dos clases energéticas más exigentes, la A+ y la A++, siendo ésta última la más eficiente de todas.
Según la legislación vigente es obligatorio mostrar la etiqueta energética de los diferentes modelos de electrodomésticos en los puntos de venta de los mismos, al igual que el fabricante está obligado a facilitar esta información al vendedor.
A modo de ejemplo, podemos decir que el consumo energético de un frigorífico clasificado con la letra A respecto a otro de clasificación energética G, puede llegar a ser 3 veces mayor. La diferencia de consumo puede alcanzar 460 kWh/año, representando al año más de 50 euros, que se multiplican por el número de años del aparato, amortizando ampliamente la diferencia de precios entre los dos electrodomésticos.
Si apagas tu televisor con el botón de apagado, y no con el mando (“stand-by”), evitarás la emisión de 53 kg de CO2 a la atmósfera al año.
¿Sabías que la sustitución de un frigorífico de clase F ó G por uno de clase A+ ó A++, evitaría la emisión de 450 kg de CO2 al año?
Reduce el consumo de tu lavadora utilizando agua fría (30ºC). El 80% de la energía que consume se utiliza en calentar el agua de lavado.
¿Sabías que si sustituyes todas las lámparas incandescentes de tu casa por lámparas de bajo consumo, evitarías la emisión de 7 toneladas de CO2, que equivalen a lo que absorberían 70 árboles?