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2009-10-20

Equipos en Stand-By, ¿cómo reducir consumos innecesarios?

Los llamados “consumos fantasma”, que generan los equipos electrónicos de nuestro hogar mientras permanecen en espera, generan el 1% de los gases de efecto invernadero emitidos a la atmósfera. Lo malo es que su volumen no hace más que aumentar.

Se estima que la suma del consumo energético de todos los aparatos electrónicos del hogar en Stand-By, o modo de espera, puede rondar los 50-70 vatios/hora según el tipo y tamaño de nuestra casa. Es decir, dicho consumo energético podría mantener encendidas de manera ininterrumpida una o varias bombillas de bajo consumo durante las 24 horas del día. Sin dejar las cifras, en Reino Unido estiman que aproximadamente un 8% del consumo eléctrico total de los hogares ingleses viene provocado por esta situación. Mientras, en España, WWF/Adena nos recuerda que hasta el 12% de la factura eléctrica de una familia media española puede venir provocado por este tipo de consumo que provocan desde televisores y microondas, hasta calderas, cargadores de móvil o consolas.

El problema es que la práctica mayoría de los equipos electrónicos de nuestro hogar, aunque permanezcan aparentemente apagados, siguen consumiendo una pequeña cantidad de energía. El ejemplo más claro y evidente lo tenemos en la TV, el sintonizador TDT, la cadena de música o un simple reproductor DVD. Todos estos equipos aunque permanezcan apagados suelen mostrar una luz que indica que en realidad se encuentran en espera, y dispuestos a detectar cualquier pulsación del mando a distancia que les haga “despertar”. En este sentido, aparatos como el televisor de Plasma se llevan la palma en cuanto a los equipos menos eficientes. Así, por ejemplo, una TV de 40” con esta tecnología consume según el modelo, unos 40-50 vatios/hora mientras permanece en espera. Una de idénticas dimensiones, pero con tecnología LCD, reduce esta cifra hasta los 12-15 vatios. Aún así, dejando de lado casos más extremos, hemos de tener presente que prácticamente todos los equipos electrónicos de nuestro hogar consumen una pequeña cantidad de energía mientras están enchufados. Por ejemplo, un microondas puede consumir algo menos de un vatio, similar a lo que consume un reproductor de DVD en espera. Esto es extensible a lavadoras, friegaplatos, cafeteras, cocinas de inducción, calderas de gas (las que utilizan la energía eléctrica para generar el agua caliente juegan en la primera división del consumo por razones obvias), ordenadores, alarmas del hogar, equipos domóticos y, sobre todo, los incontables transformadores que encontramos repartidos por el hogar.

Estos transformadores alimentan los sintonizadores TDT, los teléfonos inalámbricos, impresoras, routers ADSL, discos duros externos, sistemas de altavoces, despertadores, y cargan las baterías del móvil, el IPod o del ordenador portátil, entre otros muchos ejemplos. El verdadero problema, contrariamente a lo que muchos piensan, es que estos pequeños transformadores siguen consumiendo energía incluso después de desconectarlos físicamente de los aparatos a los que alimentan. Esto podemos comprobarlo en muchos de ellos por que, a pesar de tener estar conectado a un aparato en espera o apagado, siguen calentándose. Además, por comodidad suelen estar permanentemente enchufados, siendo un ejemplo claro el cargador del móvil, que sólo utilizamos unas horas al día, pero que se pasa el resto del día desperdiciando energía. Soluciones para reducir los consumos fantasma Llegados a este punto, quizá vale la pena empezar a hablar de soluciones. Si tenemos en cuenta, como comentábamos al principio del artículo, que el consumo fantasma medio de un hogar ronda los 50 vatios/hora (en el mejor de los casos), el coste mensual de dicho consumo supera fácilmente los 4 euros para hogar pequeño/medio. Ello aplicando la tarifa 2.0.2, que para el 2009 se sitúa en los 0,112480 € por Kwh/hora consumido. Puede parecer una cifra pequeña, pero basta multiplicarla por los hogares existentes en España, y las cantidades que manejaremos serán más que mareantes.

Por todo lo anterior, bien vale la pena ponerse manos a la obra para buscar opciones caseras y de fácil implantación que nos permitan cortar este consumo eléctrico innecesario. Sin llegar a niveles enfermizos, quizá el paso más sencillo sea colocar una o varias regletas con interruptor en el salón. A ella conectaremos todos los equipos de audio/video que tengamos, incluidas las consolas, receptores TDT, TV, etc. De esta forma, cuando necesitemos usar alguno de los aparatos bastará con activar el interruptor, asegurándonos así de que cuando lo desactivemos el consumo de nuestros equipos de entretenimiento será cero. La misma técnica podemos seguir con el ordenador y todos sus periféricos. Dado que tanto la pantalla, como la impresora, el router ADSL y toda clase de accesorios externos consumen energía, bastará colocar una de estas regletas para cortar toda la energía suministrada a estos equipos para lograr que también su consumo sea cero cuando no los utilicemos. Además de las regletas, tenemos dos opciones más que son realmente interesantes, sobre todo para aquellos usuarios más cómodos, o que buscan soluciones más tecnológicas y elaboradas: 1.-) Regleta PowerSaferX: Este dispositivo de la empresa PowerSafer (www.powersafer.com), es una regleta gestionada por una unidad de control y un mando a distancia. Lo sorprendente es que con una única pulsación de su mando desconectará inmediatamente la energía eléctrica de toda la regleta, logrando así que el consumo de los equipos conectados a ella sea cero.

A diferencia de las de interruptor manual, esta regleta podemos mantenerla oculta y desconectarla/conectarla desde el sillón. 2.-) Sistemas domóticos: Una variante de lo anterior son los sistemas domóticos de bajo coste que podemos encontrar en infinidad de tiendas de bricolaje y ferreterías. Básicamente se componen de uno o varios adaptadores para enchufes, y un mando a distancia que permite activar/desactivar cada uno de esos módulos. Su idea original es fundamentalmente controlar el encendido de luces a distancia. Sin embargo, nosotros podemos aprovecharlo para conectarles una regleta de enchufes, y controlar a distancia cualquier grupo de equipos electrónicos que queramos apagar a distancia. 3.-) Temporizadores automáticos: Por último, en cualquier gran superficie o ferretería podremos encontrar temporizadores para la activación automática de un determinado enchufe en las horas programadas. Gracias a uno de estos equipos podremos programar el apagado automático mientras estamos fuera de casa (p.ej. trabajando) o durante las noches, de todos los equipos de entretenimiento, electrodomésticos no imprescindibles (microondas, lavadora, etc.), caldera, ordenadores, etc. Quizá no es la solución más eficaz, pero nos ayudará a reducir los consumos fantasma entre un 50 y 70% si hacemos bien la programación.

Conclusiones finales Al final, es evidente que los consumos fantasma generados por los equipos que se encuentran en Stand-By, son un problema de todos. Por una parte de los fabricantes, los primeros que deberían proporcionar una solución definitiva a un problema que se venía venir desde hacía mucho tiempo. Al menos, ya hemos visto algunos movimientos en este sentido, como por ejemplo los alimentadores de ciertos ordenadores portátiles de gama media-alta (y por tanto más caros), que ya son capaces de reducir su consumo a valores muy cercanos a 0 vatios tan pronto como detectan que no están alimentando al equipo. Por otra parte de los gobiernos y empresas de energía, que ven cómo en momentos en los que no deja de aumentar el consumo energético y por tanto las inversiones y costes de producción, los consumos generados por estos equipos en espera son un lastre que aliviaría en cierto modo los excesos energéticos que cometemos. Lo malo es que lo máximo que pueden hacer es intentar concienciar a usuarios y ciudadanos acerca de ello. Y por último tenemos a los usuarios, que somos los que al final tenemos la solución real en nuestras manos y que sufrimos un sobrecoste en nuestra factura eléctrica que puede llegar a rondar entre los 50 y 100 euros anuales. Una cifra que podríamos destinar a cosas más productivas, en lugar de tener que pagar el consumo eléctrico de los equipos electrónicos mientras permanecen en espera sin que ni siquiera estemos delante de ellos.

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