Producir, almacenar y suministrar energía en el mismo lugar en el que está instalada la pequeña central, esa es la definición de este sistema que empieza a proliferar y que además de eficiente es más respetuoso con el medio ambiente.
Convertir una casa en una pequeña central eléctrica; así podría definirse a grandes rasgos la microgeneración o generación distribuida. Un sistema que empieza a generalizarse y que permite producir, almacenar y suministrar energía en el mismo lugar en el que está instalado. Según la Guía básica de generación distribuida de la Comunidad de Madrid, se puede definir como “un campo de actuación en el que se intentan aprovechar algunas nuevas tecnologías para acercar la producción de energía, electricidad y calor, al consumidor”. Al contrario de los sistemas habituales, en los que las plantas suministradoras de energía se encuentran en lugares muy alejados de los centros de consumo y que obligan a montar complicadas infraestructuras que transporten la energía y que hacen que se pierda hasta un 10% por el camino, la generación distribuida suministra en el mismo lugar, aprovechando hasta un 90% de la producción. Aunque le queda mucho camino por recorrer a la microgeneración, las ventajas que ofrece son indiscutibles. A través de este mecanismo el usuario puede elegir la fuente de suministro que mayor aprovechamiento le pueda dar; solar, hidráulica, geotérmica…, siempre dentro de los 50MWde potencia generada, que permite el Régimen especial en España, o controlar en mayor medida su consumo energético y distribuirlo en función de sus necesidades.
Además, en el caso de que la cantidad obtenida supere las necesidades de un hogar, se puede compartir con otros usuarios o incluso vender a precio de mercado a las compañías eléctricas. Hasta el día de hoy, factores como el todavía escaso desarrollo de estos sistemas, los altos costes de instalación o el actual modelo energético de grandes empresas han supuesto un freno para el despegue de la generación distribuida. Sin embargo no hay que olvidar que otro de los factores positivos de la generación distribuida o microgeneración es el hecho de que se trata de un sistema que potencia el uso de energías limpias y renovables como la solar, geotérmica o la biomasa; todas ellas respetuosas con el medio ambiente. Por ello, cada vez son más los sistemas de préstamos y subvenciones que la fomenta. El Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE), por ejemplo, cuenta con una línea de préstamos orientados a potenciar el uso de este tipo de sistemas. Instalar una minicentral fotovoltaica o una que utilice la biomasa como fuente de energía, puede llegar a ser financiado en su totalidad, hasta 1,5 millones de euros, y el tiempo de recuperación no superaría los once años. Utilizar huesos de aceituna como combustible Una vez conocidas las ventajas de la biomasa y los beneficios que se pueden obtener de su utilización. Se podría hablar en concreto del uso de huesos de aceituna como combustible en las calderas de calefacción de los hogares. Siendo España el mayor productor de aceitunas del mundo; cerca de un tercio de la producción mundial procede de nuestro país, está claro que huesos de aceituna nunca faltaran y sus beneficios son tales, que la factura de una caldera que utiliza este tipo de biomasa puede llegar a ser hasta un 50% más barata.
Calordom es una empresa dedicada a la instalación de calefacciones que utilizan biomasa como combustible. "Nuestra empresa empezó dedicándose al suministro de carbón, pasados los años empezó a instalar calderas de gas y cuando en Europa empezó a implantarse sistemas de biomasa, nos dimos cuenta de que contábamos con todo lo necesario para cambiar a este modelo; la experiencia en combustibles sólidos, la logística…", explica Juan Cabello, gerente de la empresa. Sólo en la Comunidad de Madrid, Calordom ha trabajado con 3.000 hogares. "Intentamos dar a nuestro clientes un trato muy personalizado. Con experiencia que teníamos al principio fue un poco complicado implantar un sistema que la gente no conocía y por ello no demandaba, pero una vez que lo conocen se dan cuenta de las ventajas que ofrece". Ventajas como un ahorro económico muy considerable, un rendimiento de hasta el 85% o una importante reducción de emisiones de CO2. "Calordom lleva instalando calderas de biomasa desde hace ocho años, y por ello hemos dejado de quemar 6.000 toneladas de carbón, que supone una reducción de 14.000 toneladas de CO2", explica Juan.